Todas las tardes, a cierta hora, me provoca comerme una torta de chocolate acompañada con helado de chocolate, sirope de chocolate y lluvia de chocolate, servida en un plato de chocolate, sobre una mesa de chocolate, en un comedor de chocolate, ah! y con una taza de chocolate caliente. 

Todas las tardes, a cierta hora, me provoca comerme una torta de chocolate acompañada con helado de chocolate, sirope de chocolate y lluvia de chocolate, servida en un plato de chocolate, sobre una mesa de chocolate, en un comedor de chocolate, ah! y con una taza de chocolate caliente. 

Si yo fuera la ministra de salud de cualquier país, no pondría en las advertencias de las cajetillas de cigarrillos, pulmones con enfisema, fetos abortados, botellas de veneno o tristes analogías de penes flácidos. No. Yo mostraría personas felices subiendo escaleras, un corredor completando una maratón, dos amantes exhaustos luego de horas de sexo, alguien esquiando en la nieve, haciendo parkour o nadando en una piscina. Pondría cupones gratis para clases de spinning, invitaciones a caminatas de montaña y rifas para sorteos de Orbitrecks. Porque en realidad, cuando alguien se fuma un cigarrillo, sabe muy bien que cosas malas pueden pasar. Pero las enfermedades son solo una posibilidad incierta o, en el peor de los casos, una tragedia postdatada. En cambio, las cosas de las que te privas diariamente o las que disfrutarías más si no fumaras, esas están siempre totalmente vigentes.

Si yo fuera la ministra de salud de cualquier país, no pondría en las advertencias de las cajetillas de cigarrillos, pulmones con enfisema, fetos abortados, botellas de veneno o tristes analogías de penes flácidos. No. Yo mostraría personas felices subiendo escaleras, un corredor completando una maratón, dos amantes exhaustos luego de horas de sexo, alguien esquiando en la nieve, haciendo parkour o nadando en una piscina. Pondría cupones gratis para clases de spinning, invitaciones a caminatas de montaña y rifas para sorteos de Orbitrecks. Porque en realidad, cuando alguien se fuma un cigarrillo, sabe muy bien que cosas malas pueden pasar. Pero las enfermedades son solo una posibilidad incierta o, en el peor de los casos, una tragedia postdatada. En cambio, las cosas de las que te privas diariamente o las que disfrutarías más si no fumaras, esas están siempre totalmente vigentes.

Dice uno cuando se enamora.

Dice uno cuando se enamora.

Los 10 más perdidos.
Hay cosas que tienden a perderse. Cosas miméticas, traviesas, que parecen disfrutar verte pasar de un lado a otro, revolver los cojines, asomarte debajo de las camas, vaciar la cartera y recorrer estúpidamente los 65 m2 de tu apartamento, en un acto parecido al de un perro que se persigue la cola. Ante el peligro de que esas cosas detestables y perdedizas, terminen contagiándolo todo, cumplo con advertir al lector cuáles son las 10 más peligrosas, para que tome las previsiones correspondientes, evitando en definitiva perder, gracias a ellas, algo mucho más importante, como el sentido común o la cabeza:
1. Los controles remotos de cualquier tipo
2. Los paraguas en los días de lluvia
3. Los cargadores de los celulares
4. Las tapas de los Tuppers
5. El ticket del estacionamiento
6. La página en la cual interrumpiste la lectura
7. Las llaves
8. Una sola media en la secadora
9. Los sacacorchos
10. (se perdió y no pude encontrarlo)

Los 10 más perdidos.

Hay cosas que tienden a perderse. Cosas miméticas, traviesas, que parecen disfrutar verte pasar de un lado a otro, revolver los cojines, asomarte debajo de las camas, vaciar la cartera y recorrer estúpidamente los 65 m2 de tu apartamento, en un acto parecido al de un perro que se persigue la cola. Ante el peligro de que esas cosas detestables y perdedizas, terminen contagiándolo todo, cumplo con advertir al lector cuáles son las 10 más peligrosas, para que tome las previsiones correspondientes, evitando en definitiva perder, gracias a ellas, algo mucho más importante, como el sentido común o la cabeza:

1. Los controles remotos de cualquier tipo

2. Los paraguas en los días de lluvia

3. Los cargadores de los celulares

4. Las tapas de los Tuppers

5. El ticket del estacionamiento

6. La página en la cual interrumpiste la lectura

7. Las llaves

8. Una sola media en la secadora

9. Los sacacorchos

10. (se perdió y no pude encontrarlo)

Breaking bad.
Hoy pasan el capítulo final de mi serie favorita de todos los tiempos. Y eso quiere decir que voy a estar viviendo, al mismo tiempo, el mejor y el peor día de mi vida.
Yay! Fuck! 

Breaking bad.

Hoy pasan el capítulo final de mi serie favorita de todos los tiempos. Y eso quiere decir que voy a estar viviendo, al mismo tiempo, el mejor y el peor día de mi vida.

Yay! Fuck! 

Hay ciertos errores que cometo a propósito.
A propósito cambio las cantidades de los ingredientes cuando sigo una receta. A propósito me equivoco escribiendo la clave de la tarjeta cuando la cajera me cae mal. A propósito no escucho el teléfono cuando estoy inmersa en las páginas de un libro. A propósito pronuncio mal las palabras en italiano para que me corrijan. A propósito puede ser que se me olvide la pijama cuando me voy de viaje. Y a propósito me enamoro, porque aunque siempre es un error, a veces parece un error sensato. Una tontería incuestionable. 
Bajo el torpe y adictivo efecto del amor, soy otra persona. Una persona que no teme equivocarse, y que de hecho, lo hace a propósito, como si fuera uno de esos comediantes de los años 40s que se especializaban en pisar cáscaras de bananas. Pero lo bueno es que, al igual que ellos, yo también emociono a alguien. Lo hago reír y sonrerír. Y la sonrisa, para quienes no lo sepan, es un síntoma inequívoco de la felicidad.  

Hay ciertos errores que cometo a propósito.

A propósito cambio las cantidades de los ingredientes cuando sigo una receta. A propósito me equivoco escribiendo la clave de la tarjeta cuando la cajera me cae mal. A propósito no escucho el teléfono cuando estoy inmersa en las páginas de un libro. A propósito pronuncio mal las palabras en italiano para que me corrijan. A propósito puede ser que se me olvide la pijama cuando me voy de viaje. Y a propósito me enamoro, porque aunque siempre es un error, a veces parece un error sensato. Una tontería incuestionable. 

Bajo el torpe y adictivo efecto del amor, soy otra persona. Una persona que no teme equivocarse, y que de hecho, lo hace a propósito, como si fuera uno de esos comediantes de los años 40s que se especializaban en pisar cáscaras de bananas. Pero lo bueno es que, al igual que ellos, yo también emociono a alguien. Lo hago reír y sonrerír. Y la sonrisa, para quienes no lo sepan, es un síntoma inequívoco de la felicidad.  

Todo va a estar bien, todo va a estar bien, todo va a estar bien, todo va a estar bien, todo va a estar bien, todo va a estar bien, todo va a estar bien. 

Todo va a estar bien, todo va a estar bien, todo va a estar bien, todo va a estar bien, todo va a estar bien, todo va a estar bien, todo va a estar bien. 

Inventario injustificado de las frutas que tengo en mi cocina.
1 piña
7 duraznos
2 parchitas
1/2 patilla
2 mangos
1 papaya
3 manzanas
5 bananas
Sí. Oficialmente soy algo así como un pájaro millonario :)

Inventario injustificado de las frutas que tengo en mi cocina.

  • 1 piña
  • 7 duraznos
  • 2 parchitas
  • 1/2 patilla
  • 2 mangos
  • 1 papaya
  • 3 manzanas
  • 5 bananas

Sí. Oficialmente soy algo así como un pájaro millonario :)

Uno camina hasta que se detiene. Cree hasta que duda. Es valiente hasta que se acobarda. Sonríe hasta que llora. Está sano hasta que se enferma. Es joven hasta que envejece. Baila hasta que se cansa. Trabaja hasta que renuncia. Sueña hasta que se despierta. Ama hasta que deja de amar. Así es la vida. Y no hay que contradecirla. 

Uno camina hasta que se detiene. Cree hasta que duda. Es valiente hasta que se acobarda. Sonríe hasta que llora. Está sano hasta que se enferma. Es joven hasta que envejece. Baila hasta que se cansa. Trabaja hasta que renuncia. Sueña hasta que se despierta. Ama hasta que deja de amar. Así es la vida. Y no hay que contradecirla. 

Lo ideal sería que existieran señales para todo. Señales universales, como la de pedir la cuenta o como un perro moviendo la cola. Una señal para rechazar a alguien, otra para terminar con alguien, una más para decirle a tu jefe que estás enferma y que no puedes ir a trabajar. Señales inequívocas, que no requieran subtítulos, ni explicaciones.

Lo ideal sería que existieran señales para todo. Señales universales, como la de pedir la cuenta o como un perro moviendo la cola. Una señal para rechazar a alguien, otra para terminar con alguien, una más para decirle a tu jefe que estás enferma y que no puedes ir a trabajar. Señales inequívocas, que no requieran subtítulos, ni explicaciones.